
Desde el umbral de la puerta pudo ver que la habitación estaba en penumbra, entró y siguió avanzando lentamente. Una lámpara sobre el velador iluminaba tenuemente la oscuridad. Sus ojos se habían acostumbrado a la poca luz cuando sus pasos se detuvieron en el centro de la estancia.
La estuvo contemplando hasta que la reconoció y entonces sintió el inevitable deseo de besarla.
No se conocían, no vivían cerca el uno del otro y nunca antes se habían visto. Se habían encontrado por primera vez cuando ambos estaban dormidos. Mientras sus cuerpos se reponían de la fatiga del día su esencia se escapaba volando libremente por el espacio, alejándose de ellos en su viaje nocturno. La fuerza de sus sueños empujó a sus almas a encontrarse.
Desde el primer momento en que la vio, supo que ella era la mujer que siempre había estado buscando, y que lo más increíble era que la había buscado cada día en su vida diaria pero fue en el mundo de los sueños donde la halló.
No sé si alguna vez estaremos juntos... Cada noche me encuentro con ella y a la mañana siguiente recuerdo vagamente lo que hacemos y conversamos, pero nunca puedo recordar su nombre, ni donde vive. Por eso donde quiera que vaya, la ando buscando entre la gente. Un día mientras caminaba creí oír su voz, a veces, cuando converso con una colega me sorprendo observándola tratando de reconocerla en un gesto, en una sonrisa o en una mirada, otras veces, creo verla en el rostro o en la forma de ser de una vecina.
Últimamente he sentido el deseo de escribir mi nombre en los muros y paredes de la ciudad. He estado pensando que si pinto un graffiti y justo debajo de él escribo mi nombre , cuando la gente se detenga para mirar podrán ver mi nombre, sin sospechar que lo que en realidad hago es dejarle una señal, un mensaje a la mujer de mis sueños. Yo creo que esta idea puede estar relacionada con alguna conversación en la que yo le dije que así podría encontrarme. Pero todo es tan confuso y tan vago que por ahora es sólo una idea y no sé si algún día la llevaré a cabo.
Yo estoy convencida que nunca me había sentido tan deseada y amada como él me hace sentir y sigo mi búsqueda aunque sé que es muy difícil porque yo casi nunca recuerdo los sueños y si lo hago vienen unas pocas secuencias como de películas que pasan a una velocidad tan rápida que no retengo apenas ningún detalle de nuestras vivencias juntos. Lo que sí sé es que siempre están conmigo y todo el día me acompañan, las sensaciones y sentimientos. Estoy pensando en dejarle una señal para que al verla me pueda reconocer. Pero lo más seguro es que al igual que yo tampoco recuerde los sueños.
Hasta hoy se habían encontrado en diferentes lugares, habían ido al museo, habían estado en París a los pies de la Torre Effiel y caminando por los parques Eliseos habían navegado por el río y paseado en coche. Habían oído la misma música, visto las mismas películas e intercambiado opinión sobre diferentes libros. Para ella su descanso era cuando estaba con él. Sus encuentros le daban aire y un respiro a las prisas pasadas durante el día. Se sentía tranquila y relajada. Sus momentos más felices eran cuando estaban juntos. Por eso a medida que pasaba el tiempo se fue apoderando en ella el deseo de seguir durmiendo para estar con él.
Cuando él la conoció, no pudo evitar el pensamiento de que a esa mujer la conocía de toda una vida. Sintió que por primera vez en su vida estaba enamorado de verdad.
A medida que pasaba el tiempo y el amor entre ellos crecía, fueron sintiendo la necesidad de intentar verse en la vida diaria. Desde entonces este tema fue siendo cada vez más frecuente entre ambos. Quedaron de acuerdo de que en la vida diaria, se iban a dejar pistas, signos que los llevaran a encontrarse, aunque eran conscientes de que ninguno de los dos cuando despertaba recordaba los detalles del encuentro, y que sólo quedaba en su alma la sensación y el recuerdo de las vivencias de esos encuentros.
Una mañana ella se despierta, se está arreglando para ir a trabajar, sus pensamientos vuelan hacia ese hombre y se pregunta ¿será una ficción? ¿Existe en algún lugar?, ¿Dónde, como lo puedo encontrar?. De pronto queda asombrada ante la evidencia de que conoce la respuesta. -Viene, vive en mis sueños. Esta noche regresará como cada noche desde hace unos meses, siempre puntual a nuestra cita. Las noches son los momentos más plenos de mi vida-. Asombrada comprende que pueden estar siempre juntos. Podrían quedarse dormidos y no despertar jamás.
Por eso cuando una noche el le digo, -Estás despierta pero en la realidad estás dormida, y sería suficiente que te volvieras de un lado a otro en la cama, o que sonara la alarma del despertador para que te despiertes- Ella le respondió, -Eso podemos cambiarlo para siempre.
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